AQUELLO QUE NO VALORAMOS

(Reflexión Memento)


Siempre se ha dicho que las fotografías nos ayudan a capturar recuerdos. A inmortalizar un momento o
una persona que no querremos olvidar. Consiguiendo así, hacer del pasado, presente. Tenemos millones de fotos: de cuando éramos pequeños, con los abuelos, los cumpleaños. Tenemos las fotos que enseñan algunas escenas de la película de nuestra vida. Aunque es necesario mencionar que no es la única manera con la que podemos guardar lo vivido Para los apasionados, los tatuajes hacen una labor similar a las fotos. Nos ayudan a hacer visibles en nuestro cuerpo aquello que oculta nuestra mente. Las notas, al contrario, guardan los mensajes que nuestro cerebro quiere mantener fuera, por miedo a que se pierdan en el cajón del olvido. Diariamente hacemos miles de notas para estar al día, para organizarnos. Pero, ¿puede convertirse todo ello en la suplente de la memoria?
Leonard, el protagonista de la película, confía en que sí es posible. Que en base a las letras que apunta tras una foto puede llegar a descubrir un recuerdo que volverá a olvidar. ¡Qué curioso! Recordar para volver a olvidar. Aunque lo más intrigante de todo, es el afán de venganza que siente Leonard pese a que todo lo vivido cae en el olvido constantemente. Y es que, cuando lo último que recuerdas es el asesinato de tu mujer, es imposible despejar las incógnitas del dolor y el sufrimiento, sin añadir a la ecuación el odio y la venganza. Todo ello si sumar en ningún momento la confianza.

Hablemos de confianza, de la capacidad que tenemos para saber si alguien es el indicado para contarle aquello que guardamos con tanto ímpetu. Si alguien es inofensivo u ofensivo. Buena o mala persona. Ese pequeño juicio, normalmente lo hacemos con nuestra mente. Con nuestra voz interna. Barajamos las cartas que nos enseña nuestro oponente y posicionamos esas cartas según seas positivas o negativas. Al final, la abalanza siempre se inclina hacia un lado. Y así, sabemos si esa persona nos conviene o no. Sin embargo, para Leonard eso no es tan fácil. Porque sencillamente ha olvidado las cartas que le han entregado cada uno de sus oponentes. Él no sabe quién quiere lo mejor para él, o quien le quiere hacer daño. Y allí, entra en juego la moralidad de las personas. Pero claro, eso es una constante que jamás podremos determinar con seguridad.

A lo largo de la película, se puede ver como el protagonista trabaja día y noche en recordar. En hacer volver su memoria. Visto desde fuera, parece que pensara hacia atrás. La mayoría de veces, nosotros pensamos en el futuro. Y eso es porque somos conocedores de lo que hemos hecho anteriormente. Pero Leonard no. Él piensa en qué habría hecho para llegar a su situación actual. Mientras nuestro de partida es la experiencia del pasado, el del protagonista de la película es, el presente.

La memoria es, tal vez, el ajuar más valioso que tenemos (bueno después de corazón, porque sin corazón kaputt). Con ella, básicamente, vivimos. Y por eso es tan importante. Claro que, cuando la tienes no la valoras tanto como cuando desaparece. En este caso, Leonard valora mucho su memoria. Esa que le permite recordar y olvidar al cabo de unos minutos. Como le pasa a Dory, ese simpático pececillo que siempre lo olvida todo.

“No me acuerdo de olvidarte” son palabras literales de Leonard. El protagonista, lo último que recuerda, siempre, es su mujer y eso es algo que su cabeza nunca borra. Tal vez, su instinto lo obligue a vengar lo que le hicieron a su esposa. Pero, ¿es realmente necesario seguir en ese vicioso ciclo para descubrir una verdad olvidada?




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